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Dr. William Rowswell
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Capitulo 2: Diario de una locura

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Capitulo 2: Diario de una locura

Mensaje por Dr. William Rowswell el Vie Oct 18, 2013 4:53 pm



Diario de una locura
Dr. William Rowswell


La facilidad con la que se cruza de linea...
Día 1
Las ordenes fueron claras, todo refugio nazi debía ser clausurado, revisado a fondo por las naciones unidas y finalmente derrumbado, sin embargo, pese a que soldados alemanes fueron hallados en los pabellones de aquel psiquiátrico, este no había tenido ninguna averiguación profunda, o si quiera una investigación propiamente dicha, simplemente había sido declarado inocente, sin más ni menos, causando que otras grandes instituciones médicas comenzaran a preguntarse realmente la veracidad y objetividad de las nuevas ciencias y juicios llevados a cabo por las recién nacidas naciones unidas.

Es por eso que comenzaron a tomar la justicia por mano propia y me enviaron a mí, William Rowswell,  a vigilar al lugar que para ojos de muchos no tenía ni perdón ni indulgencia de siquiera alguna deidad divina, sin embargo realmente no comprendía el hecho de tanta envidia hacia una institución que pese a las contrariedades de la guerra seguía en pie, no podía hacer más que acatar las órdenes de mis superiores, pero aun así me parecía curioso. Así pues, emprendí un viaje desde el centro de Londres hasta Crawley, pequeña ciudad donde se ubicaba el psiquiátrico Relish, siendo, en apariencia, un doctor enviado a apoyar al personal que ahí trabajaba.

Al llegar, la primera impresión fue que el lugar no tenía gran cosa como sobresaliente, fui recibido con hospitalidad y en realidad nada parecía fuera de lo común, mi primera noche fue muy tranquila, aunque claro, apenas estaba instalándome.


Día 2
Pude conocer al doctor Howell Relish, un hombre curioso, con un pensamiento muy extraño y una dudosa percepción de la realidad. Ciertamente podía decir, sin temor a equivocarme, que la guerra lo había marcado de mala manera, pero fuera de eso aún no había nada extraño en el lugar, los pacientes parecían tan locos como siempre, aunque algo pude notar, los pacientes con más tiempo en el lugar no mostraban signo alguno de cordura, es más, podría jurar que ellos ya ni siquiera tenían una noción de si mismo o de la realidad, sin embargo aquellos que habían ingresado más recientemente se mostraban ciertamente lúcidos, no todos obviamente, pero si varios de ellos.

Recorriendo las instalaciones me di cuenta de que, pese a la poca indulgencia de los ataques alemanes, no estaba debidamente deteriorado, de hecho, su estructura era bastante sólida y no tenía problema alguno, esto podía adjudicarse a reparaciones, pero aun así, me pareció peculiar.


Día 10
He notado algo muy curioso, por más que pasan los días, el calendario no cambia su número, posiblemente sea porque nadie se molesta en siquiera arrancar la página, pero la sensación de que no ha pasado ni un día desde mi llegada no se va, resulta extraño, pero no creo que sea nada digno de tomarse en cuenta, después de todo en los hospitales de esta índole los días a veces parecen eternos.

Por fin tuve acceso a los archivos del lugar y encontré muchas cosas interesantes. Pacientes internados, en su mayoría mujeres, por un supuesto código 12 a los que no se les daba un seguimiento y que principalmente eran ingresadas por órdenes de los policías, alegando una demencia en base a comportamientos que seguramente los dejarían expuestos ante la gente y desacreditando su autoridad, una cosa realmente alucinante ya que tras buscar y hablar con algunas de ellas me percate que las más antiguas si estaban bastante afectadas por el encierro, diciendo cosas incoherentes sobre el paso del tiempo o las noches en psiquiátrico, mientras las más actuales, no parecían encajar con el perfil de sus registros, incluso, salvo algunos traumas infantes, todas estaban perfectamente normales.


Día 18
Estoy atrapado en el sótano, llevo alrededor de dos horas aquí adentro y no tuve otra mejor idea de anotar lo que estoy escuchando, el ascensor que lleva hasta el piso inferior se atascó a poco de llegar a dicho y no he recibido ayuda alguna para salir de aquí, esto en realidad resulta estresante.

Oigo gritos, algunos dicen cosas ininteligibles con voces extrañas y hasta escalofriantes, tal cual no pertenecieran a un humano, mientras que otros suplican indulgencia o ayuda, sinceramente no sé qué está pasando, aunque la electricidad sube y baja, sospecho que aplican algún tipo de terapia de electrochoques o algo similar, pese a que esta misma ya no es legal ni moralmente bien vista. Aunque siendo sincero lo que más me preocupa en este momento es que me saquen de este lugar.


Día 27
Algo realmente extraño sucede aquí, ya no me cabe la menor duda, el único problema es que no alcanzo a comprender lo que es y mucho menos, encuentro una explicación lógica o siquiera coherente para los acontecimientos de este sitio.

Tenía las pruebas suficientes para que se inculpara al psiquiátrico de muchas cosas, que englobaban tanto encierros injustificados como practicas poco éticas y ya prohibidas en este ámbito, sin embargo, cuando estaba por irme, al cruzar la reja principal, en vez en encontrarme caminando por la calle aparecí “misteriosamente” en el patio trasero, andando sin saber cómo es que había llegado ahí, repetí aquello mismo al menos 6 veces pero nada, simplemente no podía salir de los límites del hospital y al cuestionar a un empleado este me dijo que era yo quien daba la vuelta apenas llegar a la entrada, no recuerdo nada de eso.

Otra cosa que noté y que fue hasta sorpresivo, no tanto por la naturaleza del hecho sino porque no me había dado cuenta antes es que ningún reloj aquí camina, ni siquiera el mío, que llevo en el bolsillo del saco y el calendario sigue sin avanzar, hoy he decidido arrancar la página hasta el día que se supone que es, pero aún estoy demasiado consternado… Es como si de verdad el tiempo estuviese detenido.
Nota del día siguiente: Al ir a ver el calendario, la misma fecha estaba plasmada en él, tal cual yo no hubiese quitado las paginas, sin embargo las traigo en el bolsillo de mi bata.


Día 39
Busco respuestas y no las encuentro, ese doctor, Howell, me evade, incluso después de decirle que solo venía a espiar sus prácticas en busca de pruebas para clausurar su institución, solo me sonríe, como si fuese una broma y se va, se pierde entre los pasillos y por más que lo sigo, no lo encuentro.

Comienzo realmente a entrar en desesperación, por más que intento salir no puedo traspasar esa verja de metal, he saltado por la ventana y caído sobre el piso de mi cuarto, todo esto resulta irracional e improbable y no puedo más que adjudicar todo esto a unas fuertes alucinaciones, temo que me hayan drogado… o tal vez simplemente estoy comenzando a perder la cordura.


Día 99
En realidad no se ni en qué día estoy, solo puse el primer número que me vino a la cabeza, aunque no me sorprendería si fuese acertado, ha pasado tanto tiempo que ya empiezo a olvidar el mundo exterior, pese a poder verlo por la ventana.

Por fin pude hablar con ese hombre… ese maldito desquiciado que solo me ha dicho una sarta de locuras tan improbables como irracionales… igual que todo aquí adentro.

Me explicó que el psiquiátrico había sido un lugar muy tranquilo y que en un principio, su más importante tarea había sido la de curar a sus pacientes, empleando métodos que los beneficiaran, en vez de perjudicarlos como hasta aquel momento se había hecho. Pero tras la invasión alemana todo se complicó. En un principio solo fue el régimen y las injusticias que los nazis implementaron en el lugar, más luego comenzaron a experimentar con los pacientes a su antojo y bajo amenaza de matarlos a todos, les obligaron a guardar silencio, las aberraciones que cometieron y que se dio el tiempo de explicar con lujo de detalle, pese a pedirle lo contrario, me dejaron atónito.

Pero no solo fue eso, me contó también sobre pacientes a los que se les diagnosticaba algún tipo de enfermedad psiquiátrica, por cosas como visiones o las llamadas “posesiones” demoniacas según la iglesia, como dije antes, cosas realmente irracionales, pero que aquel sujeto me aseguraba que, si bien el también lo había negado, se vio obligado a creer en la veracidad de estas mismas, pues eran tan reales como nosotros mismos.

Dijo muchas cosas que no entendí, sinceramente, pero entre lo que puedo rescatar está el hecho de que muchos sentimientos negativos se acumularon en el lugar, tanto con la invasión alemana como con la “salvación” estadounidense, mismos que sirvieron de alimento para “algo” que, tras hacerse más poderoso, terminó por poseer todo el sitio en sí. Al mismo tiempo me explicó que tras la aparición de dicho “ser” otras cosas empezaron a emerger, la gente comenzó a ser arrastrada al interior del psiquiátrico, estuviesen enfermos o no y con ellos, criaturas que supuestamente solo pertenecían a las leyendas también comenzaron a ser atraídas… Está más que claro que no le creí, llegó un momento en que sus palabras fueron demasiado confusas e ilógicas, a tal grado que parecía una mala historia de terror, abandoné su despacho enojado, mientras el reía como lunático…
Pero pese a mi escepticismo, hay muchas cosas que siguen sin tener explicación.


Día 129
…Realmente no sé si me he vuelto completamente loco o el Director tiene más razón de la que me gustaría aceptar, me ha llevado al sótano a apreciar una práctica con uno de los internos más “especiales” que posee, sin embargo me he llevado la mayor sorpresa de mi vida, pese a estar más de 3 horas sumergido en agua no se ahogaba, seguía moviéndose , pero a pesar de todo aun mi raciocinio me dicta que todo esto mal y aún más por el hecho de que ha dicho paciente le han sacado el corazón en frente mí y aún seguía hablando, gritando y gimiendo… desde luego que vomite dejando todo mi desayuno en el lavabo más cercano que pude hallar… omitiré algunas cosas solo porque me da asco recordarlo pero es seguro que ese desquiciado no tiene límites.

Tras aquello… no sé si llamarlo desgracia, incidente o como… el doctor Howell me visitó en mi habitación y me dijo que aquel paciente era lo que se conocía como un vampiro y que como tal él ya estaba muerto, aunque me negué a creerle, tampoco podía negar a lo que mis ojos habían visto… sinceramente ya no sé qué pensar… ¿Será esto alguna clase de broma? ¿Una venganza por haber venido a espiar su hospital?


Día 500
Si, sé que esa cifra es estúpida al igual que el hecho de decírselo a una página, pero es mi vano intento por seguir contando el tiempo. Me he dado cuenta y convencido a mí mismo que esta no pasa, por más que amanezca y anochezca solo es una vana ilusión. Hace poco, me encontré con el doctor Relish. Me dijo que el psiquiátrico en sí, era un ente viviente y que por sí solo, escogía que entraba y quien no, así como quien se iba y quien se quedaba, yo le gusté al hospital y por ende, no me deja alejarme de él.

Muchas cosas no tienen razón, ni mucho menos explicación, pero no puedo seguir negándolas, aunque no las comprenda, están ahí. El loco ese… aunque no sé si puedo seguir llamándolo así considerando que mi cordura tampoco está intacta, se ha despedido de mí en el sótano y tras eso, se tiró al incinerador de basura, el grito que emitió fue horrendo, el ver su cuerpo quemándose me paralizó y por varias horas… o al menos me lo parecieron, me quedé helado, mirando las llamas amarillentas, ahogándome con el olor a carne, ropa y cabello quemados pero sin ser capaz de mover siquiera un músculo.

Finalmente, tras “asimilarlo” todo, me retiré a mi habitación y me quedé dormido, tal cual hubiese entrado en alguna especie de modo automático, mi poca racionalidad me gritaba que debía huir, llamar a la policía o lo que fuese, pero simplemente no lo hice, era como si no fuese yo quien controlase mi cuerpo. Durante un sueño escuché una voz que me hablaba, decía tener todo lo que siempre había anhelado, conocimiento infinito y posibilidades iguales para obtenerlo y hacerlo más amplio, no desperté en varios “días”… pero creo que por fin entendí.

El psiquiátrico Relish ahora no tenía dueño y por ende, ansiaba uno, me había elegido a mi como “el siguiente” que se haría cargo y no podía negarme, aun si quisiera, pero pese a todo creo que, en el fondo, no quiero negarme, pese a todo creo que ha sido destino el hecho de que terminase aquí… pese a todo…

Día 1-23/98
Los números son muy divertidos cuando quieren, hoy es un día muy lindo, las puertas están abiertas y estoy seguro de que nuevos internos cruzaran por ellas, por las buenas o por las malas, siempre se niegan, siempre insisten en que no están locos, pero yo se perfectamente bien que todos y cada uno de ellos merecen estar aquí dentro, además si mi querido hospital así lo desea, no soy quien para negarle un nuevo juguete. Bueno, creo que ha sido suficiente para este diario, en realidad, ya ni siquiera tiene sentido, pero lo conservaré por puro capricho, han pasado… No se… Algunos días, tal vez ninguno en realidad pero ¿A quién le importa? Relish ya no existe, al menos no como un ser viviente y a partir de ahora tampoco su psiquiátrico, no, es hora de cambiar el nombre…

¡Bienvenidos sean al psiquiátrico Rowswell!


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Dr. William Rowswell
Director de Rowswell Psychiatric
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